Los retrasos en los pagos B2B limitan el efectivo operativo de las empresas canadienses.
A pesar de los persistentes vientos en contra de la economía derivados de los aranceles estadounidenses, la incertidumbre en la política comercial y los riesgos geopolíticos, las empresas canadienses siguen dependiendo en gran medida del crédito comercial para respaldar sus ventas y las relaciones con los clientes. En promedio, cerca de la mitad de las ventas entre empresas (B2B) se realizan bajo condiciones de crédito, lo que convierte a Canadá en el mercado de Norteamérica que más depende de esta modalidad. En comparación, las empresas estadounidenses recurren al crédito comercial con menor frecuencia, mientras que las mexicanas son considerablemente más cautelosas: conceden crédito en solo un 30 % de sus ventas B2B y prefieren el pago por adelantado. En Canadá, las pymes del sector manufacturero son las que más utilizan el crédito comercial B2B. Si bien la mayoría de las empresas ha mantenido políticas estables de crédito comercial en los últimos meses, el número de compañías que amplían su oferta de crédito supera significativamente al de aquellas que la reducen. No obstante, ambos grupos representan una proporción menor que el promedio regional, lo que subraya la estabilidad general de las prácticas de crédito comercial en Canadá.
Aunque Canadá parece ser el mercado norteamericano con mayor dependencia del crédito comercial, las empresas tienden a ofrecer plazos de pago más cortos que sus homólogas de la región. Esto refleja un enfoque que equilibra el uso generalizado del crédito comercial con una gestión eficaz del flujo de caja y del riesgo de impago. Casi dos tercios de las facturas B2B vencen en un plazo de un mes tras su emisión. Los plazos de pago más largos son menos frecuentes, ya que pocas empresas canadienses extienden los plazos más allá de los dos meses. Esto indica que las empresas apoyan a sus clientes mediante el crédito comercial, al tiempo que limitan su exposición al riesgo de impago fomentando una liquidación más rápida de las facturas. Las pymes de los sectores de la construcción y los servicios son más propensas a ofrecer plazos de pago ampliados a sus clientes B2B que las empresas de otros segmentos. En comparación con el promedio regional, las empresas canadienses tienen muchas más probabilidades de mantener los acuerdos de pago vigentes, lo que pone de manifiesto su preferencia por la previsibilidad en las relaciones comerciales B2B.

Los datos de la encuesta sugieren que el comportamiento de pago entre empresas (B2B) en Canadá apenas ha variado en los últimos meses. Alrededor de siete de cada diez empresas, tanto en el mercado canadiense como en el conjunto de Norteamérica, siguen enfrentándose a retrasos en los pagos por parte de sus clientes empresariales. En Canadá, las facturas vencidas representan una media del 25 % de las cuentas por cobrar B2B, una cifra ligeramente superior a la media regional. La mayoría de los proveedores canadienses no reportan cambios en el nivel de retrasos en los pagos; de hecho, la estabilidad es mucho más frecuente en Canadá que en el resto de Norteamérica. No obstante, entre las empresas que han experimentado variaciones, son más las que señalan un aumento de los retrasos que las que indican una disminución. Esto indica que, si bien las tendencias de pago se mantienen mayoritariamente estables, los retrasos siguen siendo un desafío para los proveedores canadienses.
Los problemas de liquidez de los clientes constituyen la principal causa de los retrasos en los pagos en Canadá citada por casi la mitad de las empresas, una cifra que se sitúa en niveles similares a la media norteamericana. Los retrasos bancarios ocupan el segundo lugar y afectan a cerca del 36 % de las empresas, tanto en Canadá como en la región en general. Más allá de estos motivos, las empresas canadienses son más propensas que sus homólogas regionales a atribuir los retrasos a ineficiencias en la administración y el procesamiento de los pagos. Esto sugiere que los desafíos operativos, sumados a las presiones de liquidez de los clientes, siguen desempeñando un papel importante en el retraso de los pagos.
Según los datos de la encuesta, la generalización de los retrasos en los pagos en Canadá no ha impedido que las empresas mantengan los plazos de cobro en niveles mayoritariamente alineados con las condiciones de pago acordadas. Este hecho guarda coherencia con los niveles relativamente bajos de deudas incobrables reportados por las empresas canadienses. Más de siete de cada diez empresas canadienses una proporción notablemente superior a la de Norteamérica registran cancelaciones de deuda inferiores al 1 % de sus facturas B2B, lo que sugiere que la mayoría de las facturas vencidas terminan cobrándose en lugar de cancelarse como pérdidas. Cuando se cancelan cuentas por cobrar, el motivo más frecuente es la inactividad o la imposibilidad de contactar con el cliente, una causa citada por un tercio de las empresas, cifra también notablemente superior a la registrada en el resto de Norteamérica.
Sin embargo, dado que se prevé la persistencia de los desafíos económicos, unos retrasos más prolongados podrían ejercer una mayor presión sobre el flujo de caja y el capital circulante de los proveedores. Esta cuestión ya preocupa a muchas empresas canadienses: más de un tercio afirma que los retrasos en los pagos reducen el efectivo disponible para las operaciones cotidianas, un porcentaje mayor que en el conjunto de Norteamérica. Asimismo, las empresas canadienses tienen más probabilidades de afrontar costes de financiación más elevados, lo que sugiere que algunas necesitan recurrir a fuentes de financiación más costosas para cubrir déficits temporales de liquidez. En resumen, los resultados indican que los retrasos en los pagos pueden incrementar los costes de financiación y reducir la flexibilidad financiera.
Los pagos atrasados afectan a siete de cada diez empresas canadienses y representan una cuarta parte de las cuentas por cobrar entre empresas (B2B).
Para gestionar el impacto del riesgo de impago de los clientes en sus operaciones, las empresas canadienses están adoptando diversas medidas destinadas a proteger el flujo de caja y limitar la exposición a los impagos. El enfoque más habitual consiste en operar al contado o exigir pagos por adelantado o garantizados, aunque esta práctica está menos extendida que en el resto de Norteamérica. Asimismo, en comparación con sus homólogas de la región, las empresas canadienses son más propensas a acortar los plazos de pago, automatizar los recordatorios de cobro y los procesos de pago digital, contratar seguros de crédito y emprender acciones legales cuando resulta necesario. Estas medidas reflejan un enfoque proactivo en la gestión del riesgo de impago, lo que ayuda a las empresas a mantener el control sobre las cuentas por cobrar y, al mismo tiempo, a seguir facilitando el comercio B2B a crédito.

Los obstáculos económicos aumentan la preocupación por los pagos entre las empresas canadienses
De cara a los próximos meses, las empresas canadienses se preparan para un entorno de pagos más complejo y muestran menos confianza que sus homólogas norteamericanas respecto a las perspectivas del comportamiento de los pagos B2B. Si bien tres de cada cinco empresas no prevén cambios significativos en las prácticas de pago de sus clientes, el número de aquellas que anticipan un empeoramiento supera al de las que esperan una mejora por un margen mucho mayor que en el resto de la región. Esta cautela probablemente refleje la persistente incertidumbre económica y la preocupación por la capacidad de los clientes para mantener un flujo de caja saludable en los próximos meses. Las expectativas más pesimistas provienen de las grandes empresas comerciales, que son más propensas que otros segmentos empresariales a anticipar un deterioro en el comportamiento de los pagos B2B.
Las expectativas de un entorno de pagos más difícil van acompañadas de inquietud por la salud financiera de los clientes B2B. Más de una de cada cuatro empresas canadienses prevé un aumento del riesgo de insolvencia de los clientes en los próximos meses, aunque la mayoría no espera un incremento en las insolvencias reales. Esto sugiere que a las empresas les preocupan más los retrasos en los pagos y las presiones sobre el flujo de caja que un aumento drástico de las quiebras de clientes.
Las preocupaciones sobre el comportamiento de los pagos B2B se reflejan también en las expectativas de rentabilidad. Las empresas canadienses se muestran notablemente menos optimistas que sus homólogas norteamericanas respecto a los márgenes de beneficio para los próximos meses. Aunque la mayoría espera que los márgenes se mantengan estables, son relativamente pocas las que prevén una mejora, mientras que una minoría creciente anticipa un deterioro. Esto apunta a unas expectativas de desempeño financiero moderado en un contexto de continua incertidumbre económica y presión sobre el flujo de caja de los clientes.

Al consultarles sobre los factores con mayor probabilidad de alterar el comportamiento de pago de los clientes B2B en los próximos meses, las empresas canadienses señalan en primer lugar el entorno económico general. Casi siete de cada diez citan la desaceleración económica como su principal preocupación, mientras que cerca de seis de cada diez destacan la inflación y la presión creciente de los costes. Muchas también se muestran preocupadas por el impacto de los tipos de interés más elevados en el flujo de caja de sus clientes. En comparación con las empresas del resto de Norteamérica, las compañías canadienses están más inquietas por las interrupciones en la cadena de suministro, las recesiones en sectores específicos y el riesgo de fraude. La inestabilidad geopolítica también representa una preocupación ligeramente mayor. Por el contrario, la volatilidad de las divisas suscita mucha menos atención en Canadá que en otras partes de la región.
En conjunto, los resultados sugieren que las empresas canadienses prevén que el comportamiento de los pagos B2B estará determinado principalmente por un crecimiento económico débil, las continuas presiones sobre los costes y los desafíos que afectan a sectores específicos. Estas preocupaciones ayudan a explicar por qué muchas empresas mantienen la cautela respecto a las perspectivas sobre el cumplimiento de los pagos de los clientes y la rentabilidad en los próximos meses.
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Para obtener una visión general completa de los resultados de la encuesta de 2026 para Canadá, descargue el informe específico del mercado en la sección de documentos relacionados que aparece a continuación. En la sección de contenido relacionado, también encontrará información sobre Norteamérica.
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- Canadá sigue siendo el mercado de Norteamérica que más depende del crédito comercial. No obstante, las empresas compensan este uso extensivo del crédito comercial con plazos de pago más cortos y políticas crediticias estables, lo que les ayuda a mantener el control sobre el flujo de caja y el riesgo de impago.
- Los retrasos en los pagos afectan a siete de cada diez empresas canadienses y representan una cuarta parte de las cuentas por cobrar entre empresas (B2B). Esta situación ejerce presión sobre el flujo de caja y el capital circulante, impulsando a las compañías a reforzar la gestión del riesgo de impago.
- De cara al futuro, la incertidumbre económica, la inflación y la preocupación por la liquidez de los clientes están configurando unas perspectivas prudentes respecto al comportamiento de los pagos B2B entre las empresas canadienses.
- También están muy extendidas las expectativas de una menor rentabilidad; las empresas canadienses se muestran menos optimistas que sus homólogas de la región en cuanto al crecimiento de los márgenes de beneficio en los próximos meses.