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Economic Research

Perspectivas económicas regionales: Asia emergente - Septiembre 2026

Asia emergente se enfrenta a desafíos derivados de los precios más elevados de la energía y de un entorno de comercio mundial más débil, lo que deja a algunos países más expuestos que a otros.
3 Sep 2026

La resiliencia económica, puesta a prueba por perturbaciones externas. 


Las economías asiáticas, afectadas de manera desigual por las perturbaciones energéticas y comerciales

La economía mundial se enfrenta a nuevas presiones derivadas de dos perturbaciones: el aumento de los precios de la energía —impulsado por el prolongado conflicto en Oriente Medio— y el deterioro del entorno comercial global. Los mayores costes energéticos han elevado la inflación, los gastos de transporte y la incertidumbre empresarial, mientras que el comercio se ve cada vez más condicionado por aranceles, controles a la exportación y consideraciones geopolíticas, en detrimento de la eficiencia. Asia emergente sigue siendo el principal motor de crecimiento mundial, gracias a unas posiciones externas más sólidas, mercados internos más profundos y marcos normativos mejorados. No obstante, la resiliencia varía considerablemente entre países. Las economías importadoras de energía, como India, Tailandia, Filipinas y Vietnam, están más expuestas al encarecimiento del combustible, mientras que China y Malasia se encuentran en mejor situación para absorber el impacto. La fragmentación comercial genera oportunidades mediante la diversificación de las cadenas de suministro —especialmente para Vietnam, Malasia e India—, si bien el éxito depende cada vez más del cumplimiento normativo, la transparencia y la solidez institucional. En última instancia, los países con una demanda interna fuerte, políticas creíbles e instituciones eficaces están mejor preparados para resistir las perturbaciones externas, mientras que aquellos que enfrentan problemas de inflación, deuda, incertidumbre política o escasa confianza siguen siendo más vulnerables.

Los flujos comerciales asiáticos están cambiando, no disminuyendo.

Al analizar las posiciones comerciales de los países y las oportunidades y vulnerabilidades asociadas, concluimos que el comercio sigue siendo un motor clave del crecimiento de Asia emergente, pero que cada vez adquiere un carácter más geopolítico, selectivo y supeditado al cumplimiento normativo. La rivalidad entre Estados Unidos y China está reorientando —más que reduciendo— los flujos comerciales mediante aranceles, controles a la exportación, requisitos de normas de origen y un mayor escrutinio de las cadenas de suministro. China sigue desempeñando un papel central en la manufactura mundial, especialmente en los sectores de alta tecnología, energías limpias y electrónica. No obstante, su fortaleza exportadora también refleja una demanda interna débil y aviva las tensiones en torno a la sobrecapacidad y las subvenciones. Las estrategias de diversificación «China más uno» continúan beneficiando a Vietnam, Malasia e India, aunque la inversión depende cada vez más de la infraestructura, la estabilidad política y el cumplimiento de la normativa. La demanda vinculada a la inteligencia artificial impulsa las exportaciones regionales, al tiempo que aumenta el riesgo de concentración. Por su parte, Estados Unidos ofrece una gran escala de mercado pero incertidumbre política, mientras que Europa proporciona un acceso más predecible pero exige estándares más estrictos. En conjunto, el comercio tiende a regionalizarse y regularse más, viéndose condicionado por factores geopolíticos en lugar de basarse exclusivamente en la eficiencia económica.

Perspectivas de crecimiento: divergencia en la resiliencia

Se prevé que Asia emergente siga siendo una región de fuerte crecimiento en el periodo 2026-2027, aunque su desempeño económico se está volviendo cada vez más desigual. Vietnam destaca por su buen comportamiento, con un crecimiento del PIB impulsado por la inversión y las exportaciones de productos electrónicos, si bien el aumento de la inflación y los riesgos para la estabilidad financiera apuntan a presiones de sobrecalentamiento. India también muestra un crecimiento sólido, respaldado por una fuerte demanda interna, el gasto en infraestructuras y la inversión, aunque se enfrenta a desafíos persistentes relacionados con la inflación. Malasia se beneficia de la demanda vinculada a la inteligencia artificial, las exportaciones de electrónica y la inversión en centros de datos, si bien sus perspectivas dependen cada vez más del ciclo tecnológico mundial. China sigue siendo un pilar fundamental del crecimiento, pero la demanda externa no puede seguir compensando la debilidad del consumo de los hogares y de la inversión. Indonesia mantiene un crecimiento estable, aunque la credibilidad de sus políticas está siendo objeto de un mayor escrutinio. Tailandia sigue condicionada por la debilidad de la demanda interna y el elevado endeudamiento de los hogares, mientras que Filipinas afronta la combinación más difícil a corto plazo: una inflación elevada y un crecimiento débil. En conjunto, la resiliencia sigue siendo sólida, pero varía considerablemente entre las distintas economías.

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