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Archectural bridge on the horizon

El código del siglo: qué podemos aprender de las empresas con 100 años

La longevidad no se trata de nostalgia. Se trata de resiliencia, adaptabilidad y propósito. He aquí por qué empresas como Atradius que alcanzan los cien años importan más que nunca.
3 Feb 2026
5 mins

Llegar a cien años en el mundo empresarial no es poca cosa. En un entorno donde los mercados cambian de la noche a la mañana y la tecnología reescribe las reglas cada década, la longevidad es poco común. Por eso, cuando una empresa supera el umbral del siglo, vale la pena preguntarse: ¿qué lo hace posible? Y, más importante aún, ¿qué podemos aprender de ello?

La longevidad empresarial como señal de valor

Cien años son más que un hito: son una prueba de relevancia. Indican que la organización ha entregado algo que las personas necesitan, de forma constante, a lo largo de guerras, recesiones, expansiones y revoluciones digitales.
Sobrevivir a esta escala no es cuestión de suerte.


Atradius es una de esas compañías, con un recorrido a través de crisis económicas, globalización y transformación digital. Su historia no trata de nostalgia, sino de demostrar que la adaptabilidad, la confianza y el propósito pueden sostener un negocio durante un siglo.

“Nuestra cultura de poner a las personas en primer lugar es fundamental para quienes somos. Muchos clientes han permanecido con nosotros durante décadas, algunos durante más de 40 o 50 años, y nuestra tasa de retención está cerca del 95%.”

David Capdevila

David Capdevila, nuestro Director Ejecutivo (CEO), resume la esencia de lo que significa perdurar durante un siglo. Para él, la longevidad no consiste en quedarse quieto, sino en evolucionar con el mundo sin perder los valores fundamentales. Como explica:


“No somos la misma empresa que éramos hace 100 años. El mundo ha cambiado y nosotros hemos evolucionado con él. Durante desafíos recientes, como la pandemia, la guerra en Ucrania y los aranceles comerciales, actuamos rápidamente para proporcionar estabilidad. La agilidad ha sido clave para nuestro éxito, pero no es la única razón. Nuestro toque personal marca la verdadera diferencia. La comunicación clara con los clientes, especialmente al explicar productos o cuestiones complejas, es esencial. Nuestra cultura de poner a las personas en primer lugar es fundamental para quienes somos. Muchos clientes han permanecido con nosotros durante décadas, algunos por más de 40 o 50 años, y nuestra tasa de retención está cerca del 95%.”

El ADN de las empresas centenarias

¿Qué tienen en común estas empresas? Varias características destacan:

Propósito

Saben por qué existen. Su misión va más allá del beneficio, enfocándose en resolver problemas y crear valor que importe a lo largo de generaciones.

Adaptabilidad

Los mercados cambian, la tecnología irrumpe y las expectativas evolucionan. Estas empresas se reinventan sin perder su identidad central, guiadas por un cambio estructurado en lugar de movimientos reactivos.

Confianza y Relaciones

La reputación se multiplica con el tiempo. Estas empresas construyen vínculos profundos y duraderos con clientes, socios y empleados. Relaciones que a menudo abarcan décadas.

Innovación con estabilidad

El progreso es esencial, pero no a costa de la continuidad. Estas empresas protegen sus fortalezas únicas mientras adoptan nuevas ideas que refuerzan su esencia.

Perspectiva global y raíces en la comunidad

Navegan los cambios geopolíticos y económicos con una perspectiva global, mientras se mantienen conectadas con las comunidades locales y contribuyen a la resiliencia social.

Las personas primero

La longevidad depende de la lealtad y de la memoria institucional. Estas empresas invierten en su gente, fomentando carreras y liderazgo desde dentro.

Cultura de riesgo disciplinada

Toman decisiones informadas, equilibrando la ambición con una evaluación rigurosa. Su resiliencia proviene de comprender el riesgo, no de evitarlo, y de convertirlo en una fuente de fortaleza a largo plazo.

Gobernanza sólida y continuidad

La toma de decisiones clara, una dirección estable y una supervisión transparente proporcionan coherencia a lo largo de los ciclos. Los cambios en la alta dirección se realizan de forma reflexiva, lo que ayuda a preservar la visión y los valores a lo largo de las décadas.

El factor humano en el corazón de las relaciones con los clientes

Para construir una empresa que perdure, destaca un principio fundamental: comprender las necesidades del cliente y anticipar cómo evolucionan con el tiempo. Para Atradius, ese cliente es el Director Financiero (CFO), el guardián de la resiliencia financiera. Como lo expresa Claus Gramlich‑Eicher, nuestro Director Financiero (CFO):


“La función del CFO, en esencia, se ha mantenido constante durante un siglo y seguirá siendo así: mantenerse alerta y actuar con prudencia en la gestión financiera del negocio. Más allá de cumplir con las obligaciones de reporte y proporcionar a la dirección información crítica sobre el desempeño, implica establecer ambiciones y presupuestos realistas y garantizar que las inversiones respalden el éxito a largo plazo. En su esencia, el rol consiste en asegurar el capital necesario para un crecimiento sostenible y rentable.”

“La función del CFO, en esencia, se ha mantenido constante durante un siglo y seguirá siendo así: mantenerse alerta y actuar con prudencia en la gestión financiera del negocio.”

Claus Gramlich-Eicher

Para construir relaciones sólidas con los clientes, no basta con seguir el ritmo del cambio tecnológico. La calidad del factor humano es igualmente crítica, ya que aporta la capacidad de comprender y esforzarse por atender lo que realmente importa a los clientes, dentro de un enfoque disciplinado del riesgo fundamentado en el juicio, la experiencia y la coherencia.


Como explica Andreas Tesch, nuestro Director de Riesgos (CRO), desarrollar estas capacidades en toda la organización es esencial para el éxito a largo plazo:
“Unirse al club de las empresas centenarias es algo poco común. Lo hemos logrado empoderando a nuestros equipos para centrarse en lo que realmente importa: construir relaciones sólidas con clientes y socios.

Nuestro enfoque de poner a las personas primero y nuestro espíritu colaborativo nos diferencian. Fomentamos el pensamiento independiente para ayudar a los clientes a identificar oportunidades comerciales y gestionar los riesgos de hacer negocios. Al combinar el conocimiento local, la experiencia en suscripción y relaciones estrechas con los clientes, hemos logrado guiar a las empresas a través de un siglo de ciclos económicos.”

 

“Al combinar el conocimiento local, la experiencia en suscripción y las relaciones cercanas con los clientes, hemos logrado guiar a las empresas a través de un siglo de ciclos económicos.”

Andreas Tesch

Liderar el cambio sin perder el propósito

La estrategia y la cultura suelen percibirse como ideas abstractas, pero en realidad son fuerzas prácticas que impulsan la resiliencia. Como explica Marc Henstridge, nuestro Director de Mercados (CMO), su combinación aporta una dirección clara y un sentido compartido de propósito para alcanzar los cien años:


“Nuestro éxito y resiliencia se apoyan en dos pilares: la estrategia y la cultura. La estrategia marca el destino y la ruta para llegar; la cultura asegura que avancemos como un solo equipo, con cada persona entendiendo su rol para lograrlo. Las relaciones sólidas y duraderas con los clientes nos han distinguido desde la década de 1920, y una comprensión profunda de los negocios de nuestros clientes sigue dando forma a nuestra evolución. Durante la última década, esto ha significado adoptar la IA y las herramientas digitales para aumentar la eficiencia y liberar a nuestra gente para centrarse en lo que más importa: relacionarse con los clientes y construir confianza.”

“A lo largo de la última década, adoptar la IA y las herramientas digitales para impulsar la eficiencia ha permitido que nuestra gente se concentre en lo que más importa: interactuar con los clientes y construir confianza.”

Marc Henstridge

Estar atentos a las tendencias del mercado es esencial. Para Atradius, uno de los cambios más determinantes llegó en la década de 1990, cuando la aceleración del comercio global lo transformó todo. Las aseguradoras de crédito comercial, antes centradas en una profunda experiencia doméstica, se enfrentaron a una nueva realidad: los clientes necesitaban soluciones globales. La respuesta fue la integración, reuniendo el conocimiento local bajo plataformas internacionales. Esa capacidad de leer el cambio y actuar con decisión es clave. Como señala Marta Nodal, nuestra CMO:


“Para nosotros, el éxito duradero proviene de aprender a través de los ciclos económicos, escuchar de cerca al mercado y empoderar a las personas para dar forma al futuro. Esta experiencia ha fortalecido nuestra capacidad para anticipar riesgos y responder con confianza. La diversidad geográfica es también una de nuestras mayores ventajas. Atradius ha crecido como una multinacional integrando organizaciones con un profundo conocimiento local, compartiendo buenas prácticas y construyendo una dirección común, al tiempo que preserva las diferencias culturales que nos hacen distintivos. Esa diversidad sigue siendo uno de nuestros activos más valiosos.”

“La diversidad geográfica es una de nuestras mayores fortalezas. Hemos crecido integrando una profunda experiencia local y construyendo una dirección común, al tiempo que preservamos las diferencias culturales que nos hacen distintivos.”

Marta Nodal

Por qué importa la longevidad empresarial

En una era obsesionada con la velocidad y la disrupción, estas lecciones parecen casi radicales. La longevidad nos recuerda que el éxito no consiste solo en escalar rápido, sino en mantener la relevancia. Para las empresas más jóvenes, la conclusión es evidente: construye pensando en la resiliencia. Para las organizaciones consolidadas, es una invitación a seguir evolucionando sin perder de vista aquello que las hace confiables y a cambiar la perspectiva. Como afirma David Capdevila:
“Todos estamos contribuyendo a algo más grande que nosotros, algo que perdurará más allá de nuestra propia vida. Cuando damos lo mejor de nosotros, creamos un efecto dominó que va más allá del negocio, permitiendo el comercio y devolviendo a la sociedad de maneras que realmente importan.”


Este pensamiento captura por qué algunas empresas perduran: mirar más allá de sí mismas. Cien años no son una meta final; son una base para un impacto que trasciende a la organización. Esa es la lección definitiva para los próximos cien años. Así es como hemos logrado prosperar durante un siglo. Quizá haya algo que puedas aprender de nuestro recorrido. Y con toda nuestra experiencia, estamos aquí para ayudarte a enfrentar los desafíos que vienen.


Para descubrir cómo fortalecer tu propia estrategia de riesgo crediticio, ponte en contacto con nosotros y conoce cómo podemos ayudarte a mantenerte a la vanguardia.

Summary
  • Cien años son más que un hito; son una señal de relevancia.
    Las organizaciones que perduran a lo largo de generaciones lo logran evolucionando con claridad de propósito, manteniéndose cerca de sus clientes e invirtiendo en las personas. Su longevidad se sustenta en la confianza, en decisiones de riesgo disciplinadas y en la capacidad de adaptarse sin perder su esencia.