Si bien la mayoría de las empresas de Norteamérica reportan pocos cambios en el comportamiento de pago de sus clientes, las presiones subyacentes de liquidez y la creciente preocupación por la insolvencia apuntan a un entorno de riesgo más complejo, según el Barómetro de Prácticas de Pago de Atradius para Norteamérica publicado hoy.
La encuesta, realizada a más de 600 empresas de Estados Unidos, Canadá y México, revela que el comercio entre empresas (B2B) sigue dependiendo en gran medida de la financiación por parte de los proveedores. A pesar de realizar el 43 % de sus ventas a crédito, las empresas norteamericanas se muestran cada vez más cautelosas ante las perspectivas económicas y su posible impacto en el riesgo de impago.
Los retrasos en los pagos siguen siendo un desafío generalizado en la región, ya que afectan a siete de cada diez empresas. Las facturas vencidas representan, en promedio, el 23 % de las cuentas por cobrar B2B. No obstante, la mayoría de los pagos atrasados se liquidan en el plazo de un mes tras la fecha de vencimiento, lo que ayuda a limitar la antigüedad de las cuentas por cobrar y a mantener un comportamiento de pago relativamente estable en términos generales.
Más allá de estas cifras aparentemente estables, están surgiendo señales de tensión financiera. Alrededor de una de cada tres empresas reporta una menor disponibilidad de efectivo, mientras que las restricciones de liquidez de los clientes se señalan como la principal causa de los retrasos en los pagos.
El hallazgo sorprendente es que el comportamiento de pago y la confianza financiera evolucionan en direcciones opuestas.
Silvia Ungaro, asesora sénior en tendencias de pagos B2B de Atradius, afirma: "Lo más llamativo es que el comportamiento de pago y la confianza financiera evolucionan en direcciones opuestas. Las empresas siguen cobrando y el volumen de facturas vencidas se mantiene relativamente controlado, pero la preocupación por la insolvencia está cada vez más extendida. Esto sugiere que muchas empresas están gestionando la situación bajo presión en lugar de estar superándola."
De cara al futuro, las empresas señalan las condiciones macroeconómicas como la mayor amenaza para el comportamiento de pago durante el próximo año. La desaceleración económica se sitúa como la principal preocupación, seguida de la inflación y las presiones sobre los costes, mientras que los elevados tipos de interés siguen afectando al acceso a la financiación y a la gestión del capital circulante.
Si bien la inflación se ha moderado tras el repunte de mediados de 2026, las empresas siguen operando en un entorno de costos más elevados de lo que muchas habían previsto.
Gordon Cessford, presidente y director regional de Atradius para Norteamérica, comenta: "Si bien la inflación se ha moderado tras el repunte de mediados de 2026, las empresas siguen operando en un entorno de costes más elevados de lo que muchas habían previsto. Esto, sumado a los elevados costes de financiación y a la persistente incertidumbre geopolítica, crea un escenario más complejo para la toma de decisiones. El resultado es un tejido empresarial que mantiene su resiliencia, pero que muestra una preocupación creciente por el entorno operativo general. Para las empresas, esto refuerza la importancia de seguir de cerca la evolución económica y, al mismo tiempo, mantener un enfoque disciplinado en la gestión del riesgo de impago de los clientes", añade.
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- A pesar de un comportamiento de pago relativamente estable, en toda Norteamérica se están acumulando presiones financieras subyacentes.
- Aproximadamente una de cada tres empresas reporta una menor disponibilidad de efectivo; las restricciones de liquidez de los clientes son la principal causa de los retrasos en los pagos, y la preocupación por la insolvencia se está generalizando.
- La desaceleración económica, la inflación y las presiones sobre los costos, las elevadas tasas de interés y la incertidumbre geopolítica se identifican como las principales amenazas para el cumplimiento de los pagos y la estabilidad financiera en la región.