Cada día, millones de empresas toman decisiones sobre si conceder crédito, ampliar los plazos de pago o pagar a los proveedores a tiempo. Individualmente, estas decisiones pueden parecer rutinarias. En conjunto, constituyen uno de los indicadores más claros de cómo las empresas afrontan la presión económica.
Desde hace 20 años, Atradius realiza un seguimiento de estos indicadores a través del Barómetro de Prácticas de Pago (PPB) de Atradius, uno de los mayores estudios internacionales sobre el comportamiento de pago entre empresas (B2B). Los resultados más recientes, presentados durante la ICISA Credit & Surety Week 2026, revelan cómo las empresas se desenvuelven en un periodo marcado por una persistente incertidumbre económica, presiones en los pagos y un elevado riesgo de insolvencia.
Tal y como explica Silvia Ungaro, asesora sénior en tendencias de pago B2B de Atradius e investigadora principal del estudio: "El Barómetro de Prácticas de Pago nos ofrece una radiografía del comportamiento de pago y ayuda a identificar cómo la presión económica se propaga por la economía y se traduce en riesgo de impago."
La encuesta, que abarca 35 mercados de Europa Occidental, Europa Central y del Este, Asia, Norteamérica y Australia, analiza cuatro indicadores clave del riesgo de pago: plazos de pago, facturas vencidas, antigüedad de las cuentas por cobrar y deudas incobrables. En conjunto, ofrecen una perspectiva única sobre cómo la presión económica afecta a las empresas, se transmite a través de las cadenas de suministro y, finalmente, se traduce en riesgo crediticio. Al combinar estos datos con las expectativas de las empresas para los próximos meses, el estudio aporta información valiosa no solo sobre las condiciones actuales del mercado, sino también sobre los riesgos emergentes.
Por qué es importante el comportamiento de pago
El crédito comercial sigue siendo una de las fuentes de financiación empresarial más importantes de la economía mundial. Según el PPB de 2026, una media del 46 % de las ventas entre empresas (B2B) se realiza a crédito en los mercados analizados.
Cuando casi la mitad del comercio B2B se respalda mediante financiación de proveedores, los cambios en la velocidad y fiabilidad de los pagos pueden poner de manifiesto variaciones en la liquidez empresarial antes de que estas se reflejen en los indicadores tradicionales de insolvencia.
Silvia Ungaro destaca la magnitud del papel que desempeña el crédito comercial en la economía: "Esto significa que los proveedores financian casi uno de cada dos euros intercambiados entre empresas. Por tanto, el crédito comercial constituye una fuente esencial de financiación empresarial, así como una importante fuente de riesgo de crédito. Al conceder crédito comercial, el proveedor está proporcionando, en la práctica, financiación a corto plazo al cliente. Una parte sustancial de la actividad empresarial depende de la disposición y la capacidad de los proveedores para asumir el riesgo de crédito. Esto genera una exposición significativa para las empresas y ayuda a explicar por qué las tendencias de pago merecen una atención especial. Cuando cerca de la mitad del comercio entre empresas (B2B) se sustenta en la financiación de los proveedores, las variaciones en la rapidez y la fiabilidad de los pagos pueden revelar cambios en la liquidez empresarial antes de que estos se reflejen en los indicadores tradicionales de insolvencia."
Facturas vencidas y presión de liquidez
La encuesta ha demostrado sistemáticamente que una proporción significativa de las facturas no se paga a tiempo. Según el informe PPB de 2026, una media del 24 % de las facturas en los mercados analizados presentaba retrasos en el pago.
Una factura vencida no constituye necesariamente una deuda incobrable. La mayoría de las facturas vencidas acaban cobrándose, y un breve retraso no indica automáticamente que un cliente esté al borde del impago. No obstante, sí implica que los fondos previstos no han llegado en el momento esperado.
Como señala Silvia Ungaro: "En efecto, aproximadamente una de cada cuatro facturas ha superado su fecha de pago. El impacto económico es evidente: el efectivo permanece inmovilizado en cuentas por cobrar, aumentan las necesidades de capital circulante y disminuye la fiabilidad de las previsiones de flujo de caja. Es posible que las empresas deban recurrir a reservas internas o a financiación externa para cubrir este desfase, especialmente cuando el acceso al crédito se ve restringido por condiciones financieras más rigurosas. Para las grandes empresas bien capitalizadas, esta presión puede resultar manejable; sin embargo, para los proveedores más pequeños con un acceso limitado a la financiación y márgenes más ajustados, los retrasos recurrentes pueden tener consecuencias más graves y causar un mayor perjuicio."
Aproximadamente una de cada cuatro facturas ha superado su fecha de pago. El impacto económico es evidente: el efectivo permanece inmovilizado en cuentas por cobrar, aumentan las necesidades de capital circulante y las previsiones de flujo de caja pierden fiabilidad.
La cuestión clave, sin embargo, no es simplemente si una factura está vencida, sino qué hay detrás de ese retraso. ¿Se trata de un caso aislado o de un patrón recurrente? ¿Se están prolongando los retrasos en los pagos? ¿Se concentran en sectores o grupos de clientes específicos? ¿Solicitan los clientes una modificación de las condiciones de pago? Y, por último, ¿son las causas de índole operativa, comercial o financiera?
Responder a estas preguntas ayuda a las empresas a distinguir entre dificultades temporales en los cobros y los primeros indicios de una tensión financiera más grave. Si bien las facturas vencidas no predicen necesariamente pérdidas futuras, su volumen y tendencia pueden servir de señal de alerta temprana de que las condiciones de liquidez están empezando a deteriorarse.
¿Qué provoca los retrasos en los pagos?
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que no todos los retrasos en los pagos indican el mismo nivel de riesgo.
Como señala Silvia Ungaro, algunos retrasos se deben a cuestiones operativas o administrativas, tales como errores en el procesamiento de facturas, problemas de documentación o cuellos de botella en los procesos internos de aprobación. Si bien estos problemas pueden ralentizar los cobros y generar fricciones en los pagos, no indican necesariamente que el cliente esté atravesando dificultades financieras.
Las disputas comerciales constituyen otra causa frecuente de los retrasos en los pagos. Los desacuerdos sobre precios, calidad del producto, entregas u obligaciones contractuales pueden demorar la liquidación, pero no siempre son señal de un deterioro en la solvencia crediticia.
"Sin embargo, los problemas de flujo de caja de los clientes merecen especial atención. Aunque no implican automáticamente que una empresa se encuentre en una situación de crisis financiera, pueden alertar sobre una presión creciente en la liquidez y los recursos financieros. Según los resultados del PPB, estas preocupaciones figuran entre las razones más citadas por las empresas al explicar los retrasos en los pagos", señala el investigador principal del PPB.
Comprender esta diferencia es fundamental. El retraso en el pago, por sí solo, ofrece una visión incompleta de la situación. A menudo, la causa subyacente determina si el retraso representa una fricción operativa temporal o una señal temprana de tensiones financieras más amplias. Ir más allá del mero hecho del pago permite a las empresas identificar dónde se acumula la presión y evaluar con mayor precisión los riesgos emergentes en sus cadenas de suministro.

Desde el retraso en el pago hasta la deuda incobrable
Las consecuencias financieras de la presión en los pagos se hacen plenamente visibles cuando los retrasos se convierten en pérdidas definitivas, afectando directamente a los beneficios, al flujo de caja y a la capacidad de inversión. Los datos revelan que las empresas están dando de baja entre el 1,8 % y el 2,6 % de sus cuentas por cobrar, dependiendo del mercado.
Como señala Silvia Ungaro: "Pueden parecer cifras modestas, pero son significativas. Marcan el punto en el que un retraso en el pago deja de ser una cuestión de capital circulante para convertirse en una pérdida financiera directa. Los resultados muestran un deterioro en la mayoría de las regiones, a excepción de Norteamérica."
La deuda incobrable representa la etapa final del ciclo de riesgo de pago. Para cuando se da de baja una cuenta por cobrar, las señales de alerta suelen llevar tiempo manifestándose a través de un aumento de las facturas vencidas, retrasos más prolongados en los pagos y una creciente presión sobre la liquidez de los clientes.
Pocas empresas parecen dispuestas a asumir que el ciclo de insolvencia ha cambiado de rumbo. La encuesta sugiere que las compañías se están preparando para soportar una presión financiera continuada.
Cuando las empresas no logran convertir sus cuentas por cobrar en efectivo según lo previsto, las consecuencias pueden propagarse rápidamente por toda la organización. Según los estudios realizados, estos efectos son notablemente constantes en las distintas regiones. La reducción de la liquidez, las mayores necesidades de financiación y la creciente presión sobre el capital circulante pueden obligar a las empresas a recurrir a líneas de crédito, aumentar su endeudamiento o buscar fuentes de financiación alternativas. Como resultado, es posible que se pospongan los planes de inversión, se retrase la expansión y se pierdan oportunidades de crecimiento.
Expectativas empresariales sobre insolvencias
De cara al futuro, y en todas las regiones encuestadas, predomina la opinión de que los niveles de insolvencia se mantendrán elevados o seguirán aumentando.
Según Silvia Ungaro: "Norteamérica ofrece quizá el ejemplo más claro, ya que una gran mayoría de las empresas prevé que las insolvencias se mantengan en niveles altos. En Asia, las opiniones están más divididas entre quienes esperan que las insolvencias se estabilicen y quienes anticipan un nuevo incremento. La situación es similar en Europa Central y del Este, aunque las expectativas son algo más pesimistas. Europa Occidental parece más estable, con una opinión mayoritaria de que las condiciones actuales persistirán."
Estas expectativas coinciden con otros indicadores de riesgo identificados en la encuesta. Las empresas siguen expresando su preocupación por la ralentización del crecimiento económico, las presiones inflacionistas persistentes, la reducción de los márgenes, el aumento de las necesidades de capital circulante y la incertidumbre geopolítica. En conjunto, estas tendencias apuntan a un entorno empresarial complejo a corto plazo.
Como ella señala: "Las empresas no deben analizar el comportamiento de pago de forma aislada del contexto económico y financiero general. Este es el mensaje central del informe PPB. Por tanto, la vigilancia sigue siendo fundamental. Pocas empresas parecen dispuestas a asumir que el ciclo de insolvencias ha cambiado de tendencia. La encuesta sugiere que las compañías se están preparando para soportar una presión financiera continuada, en lugar de esperar una rápida vuelta a unas condiciones comerciales más favorables."
El estudio de Atradius refuerza una lección importante extraída de dos décadas de observación del mercado: el comportamiento de pago sigue siendo uno de los indicadores más tempranos y reveladores de las tensiones financieras que atraviesan los clientes. Aunque persisten importantes diferencias regionales, las empresas de todo el mundo siguen operando en un entorno caracterizado por la presión económica, un elevado riesgo de impago y una incertidumbre persistente. Los últimos resultados sugieren que es poco probable que estas condiciones se alivien significativamente a corto plazo. Aquellas empresas que logren transformar la información del mercado en medidas prácticas de mitigación estarán mejor preparadas para desenvolverse en el exigente entorno comercial actual.
Para saber cómo reforzar su estrategia de riesgo de crédito, póngase en contacto con nosotros y descubra cómo podemos ayudarle a anticiparse a los acontecimientos.
-
Los últimos resultados del informe PPB de Atradius se presentaron en la ICISA Credit & Surety Week 2026, destacando cómo las empresas de 35 mercados afrontan una persistente presión en los pagos, un elevado riesgo de insolvencia y un entorno económico cada vez más incierto.
-
El crédito comercial sigue siendo una de las fuentes más importantes de financiación empresarial. El informe PPB de 2026 revela que casi la mitad de todas las ventas entre empresas (B2B) se realizan a crédito, lo que subraya el papel fundamental que desempeñan los proveedores en la financiación de la actividad económica y en la asunción del riesgo crediticio.
-
Una de cada cuatro facturas se paga con retraso en los mercados analizados, pero no todos los retrasos en los pagos tienen el mismo significado. Comprender qué hay detrás de las facturas vencidas puede ayudar a las empresas a distinguir entre problemas operativos temporales y los primeros indicios de dificultades financieras.
-
Los últimos datos del PPB sugieren que el riesgo de impago sigue siendo elevado en muchos mercados. Es probable que aquellas empresas que transformen esta información en medidas prácticas de mitigación de riesgos estén mejor preparadas para desenvolverse en un entorno comercial cada vez más incierto.